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TitleEcualización, Masterización, Mezcla, Reverb y otros efectos - Hispasonic
TagsSound Sound Technology Waves Technology (General)
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                            Ecualización, Mezcla, Reverb y otros efectos - Hispasonic
	La ecualización - Hispasonic
	La Mezcla - Hispasonic
		La Mezcla - Ecualizadores y Procesadores de Dinámica
		La Mezcla - Ecualizando
		La mezcla - Ideas Fundamentales
		La Mezcla - Modificando la Dinámica - Parte I
		La Mezcla - Modificando la Dinámica - Parte II
	Reverb y otros efectos - Hispasonic
Tecnicas Avanzadas de Masterización - Hispasonic
                        
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Breve introducción al sonido: la frecuencia


El sonido es la vibración de un medio elástico, bien sea gaseoso, líquido o sólido. Las ondas

generadas por la fuente sonora producen ciertas variaciones de presión en el medio (por ejemplo,

el aire o el agua), y esto es lo que permite que sean percibidas por el ser humano (si bien no

percibe cualquier variación; si es demasiado rápida o demasiado lenta no la escuchará). Es por ello

que en el espacio cósmico no hay sonidos, ya que falta el medio por el que deben discurrir: en el

espacio sólo hay vacío, y por ello no pueden haber variaciones de presión audibles.

Partiendo de esto, podemos definir la frecuencia del sonido como el número de vibraciones

(ciclos) que produce una señal sonora por unidad de tiempo (el segundo). La unidad

correspondiente a un ciclo por segundo es el hertzio (Hz). Las frecuencias más bajas en hertzios se

corresponden con lo que habitualmente llamamos sonidos "graves", sonidos de vibraciones lentas.

Las frecuencias más altas en hertzios se corresponden con lo que llamamos "agudos" y son por

ello vibraciones muy rápidas.

Como hemos insinuado antes, el ser humano no puede captar cualquier vibración; el espectro de

frecuencias audible variará según cada persona, pero se acepta como media el intervalo entre 20

Hz y 20 kHz. Así que en este rango de frecuencias existe todo lo que nosotros podemos oír; más

allá están los ultrasonidos (por encima de 20 Khz) y los infrasonidos (por debajo de 20 Hz), que sí

pueden captar algunos animales con un sistema auditivo más desarrollado.

Cada instrumento musical, como cualquier otra fuente sonora, produce sonido en una zona

determinada de este espectro de frecuencias audibles; unos abarcan más espacio y otros menos. Y

aquí es donde entran los ecualizadores: estos dispositivos alteran la respuesta en frecuencia de un

sonido, aumentando o atenuando ciertas frecuencias.



Tipos de ecualizadores


Existen varios tipos de ecualizadores; el más simple es el de tipo shelving, que tiene solamente

control de graves y agudos; se encuentra en cualquier equipo común. Normalmente, estos

ecualizadores aumentan o atenúan 15 dBs en 100 Hz (graves) y en 10 KHz (agudos), aunque

pueden variar según cada modelo. Con un ecualizador de tres bandas puedes ya aumentar o

atenuar bajos, medios y agudos, también sólo en frecuencias fijas: por ejemplo, en 100Hz (bajos),

2 KHz (medios) y 10 KHz (agudos).

Los ecualizadores semiparamétricos son los que te permiten elegir la frecuencia a ecualizar; de

esta manera puedes aumentar o atenuar las frecuencias que te parezcan convenientes. En un

ecualizador paramétrico tienes, además, la posibilidad de elegir el ancho de banda (rango de

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frecuencias afectadas a partir de la elegida) que quieres aumentar o atenuar. Este parámetro es

conocido como "Q".

Por último, los más comunes son los ecualizadores gráficos, que van por lo normal desde 5 hasta

31 bandas de frecuencia fijas, aunque a veces te encuentras con aparatos más complejos, con más

bandas (en la foto que sigue puedes ver uno de 10 bandas por canal).



Los ecualizadores tienen básicamente estas dos aplicaciones:


Resolver problemas

Los ecualizadores se pueden utilizar como filtros, para atenuar o eliminar frecuencias que

molestan, ruidos o interferencias que se mezclan con el sonido. Por ejemplo, el hum producido

por una mala fuente de alimentación se reduce atenuando en 50-60 Hz aproximadamente. El hiss,

tan común en los cassettes, se puede disminuir atenuando las altas frecuencias. Por lo general, los

problemas ocurren en un rango determinado de frecuencias, por esto es que los ecualizadores

paramétricos son los ideales para este propósito. Otro problema común es el del

enmascaramiento: un instrumento con una resonancia o un pico en una frecuencia. Si bien este

instrumento suena bien solo, al mezclarlo con otros puede interferir en la claridad de éstos, por lo

que es recomendable atenuar estas frecuencias, comprimirlas o limitarlas.



Afectar a la personalidad de un sonido

Los EQ también pueden variar el carácter de un instrumento. Esto se logra alterando la frecuencia

fundamental o los armónicos, teniendo en cuenta siempre que si se alteras todos los instrumentos

por separado y luego los mezclan no se asegura un buen resultado de la mezcla. Para ecualizar

correctamente un instrumento puede servirte como guía nuestra tabla referida al rango de

frecuencias de los instrumentos musicales.



Ideas para el uso práctico de los ecualizadores


Como norma general, a cada instrumento se le puede dar cuerpo aumentando su frecuencia

fundamental. Atenúa ésta si el sonido es muy grave o indefinido. Aumentando los armónicos le

das más presencia y definición, así que atenúalos también si el sonido es muy violento. Por otra

parte, ten en cuenta que ecualizaciones extremas reducen fidelidad, pero pueden crear efectos

interesantes: por ejemplo, cortando bruscamente los graves y los agudos de una voz se consigue el

sonido telefónico.

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lidiar con un ratio, mientras que hay otros que consideramos que mientras se expanda la dinámica

de la señal ya estamos tratando con un expansor.

Me vais a permitir no explicar el funcionamiento de un expansor con ratio aun, ya que es

preferible ver este tipo de dispositivos una vez que hayamos analizado el funcionamiento de un

compresor y como el ratio influye en la dinámica en ese caso. A efectos prácticos es mucho mejor

tener nuestro primer contacto con un ratio en un compresor que en un expansor, ya que, o por lo

menos a mi me lo parece, es mucho más entendible, más que nada porque muchos de vosotros

habréis usado en más de una ocasión un compresor y os será mucho más fácil entender con ese

dispositivo.

Siguiendo con el tema, podemos hacernos una idea de que una expansión es un procesado mucho

más sutil que un puerteo, y en gran medida nos va a permitir seguir haciendo modificaciones

sobre la dinámica muy similares a las que hacíamos con las puertas de ruido, además de servirnos

también para, en este caso no eliminar, reducir el ruido indeseado.

Imaginemos que estamos mezclando un tema de fusión latina o un estilo similar, en el que el

baterista hace líneas de caja muy complejas, con muchos contrarritmos, muchos adornos de bajo

nivel... y no tan solo marca partes determinadas del compás. El uso de una puerta de ruido en este

caso podría provocar que el baterista una vez mezclado el tema nos mandase como obsequio por

correo un sobre llenito de ántrax... y razón no le faltaría. Si utilizásemos una puerta en una pista

tan compleja como ésta, provocaríamos que el sonido de la caja fuese entrecortado y que muchos

detalles se perdieran por no pasar por la puerta. En este caso podríamos usar un expansor.

Deberíamos ajustar el threshold y la atenuación de la puerta por medio de la visualización de los

medidores del dispositivo y de nuestros propios oídos. En muchas ocasiones cuando nos

encontramos una pista así se hace imprescindible automatizar el dispositivo, ya que rara vez la

misma configuración funciona bien en todos los ritmos del tema musical. Los tiempos deberemos

ajustarlos tal y como lo haríamos en una puerta de ruido, dependiendo de la modificación de la

dinámica que queramos conseguir.



¿Qué es el sidechain?


Ya hemos visto la enorme utilidad que tiene poder ecualizar la señal de key en un procesador de

dinámica. Imaginaos ahora que pudiéramos hacer que la señal de key se desvinculara totalmente

de la señal de audio de entrada del procesador, es decir, tomar como señal de key cualquier señal,

tal y como muestra la figura.

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Procesador de dinámica configurado con cadena lateral.

A esto se le llama sidechain o cadena lateral. Tomamos cualquier señal como señal que determina

la manera en la que el procesador de dinámica va a realizar la reducción de ganancia. Esto abre

una infinidad de posibilidades al trabajo con procesadores de dinámica.

Por ejemplo una técnica que uso muy a menudo es la de usar una key idéntica de la señal de

entrada de una puerta de ruido pero fuertemente ecualizada. En muchas ocasiones mezclo

maquetas de músicos que no tienen presupuesto para ir a un estudio de grabación profesional y

quieren que su demo suene lo más profesional posible. Normalmente son maquetas grabadas en

home studios que suelen tener una acústica bastante deficiente. Suelo encontrarme muchos

problemas a la hora de mezclar baterías, ya que en muchas salas donde se graban ese tipo de

maquetas tienen una importante reverberación. Uno de los problemas que esto presenta es que

las reflexiones fuertes provocan que haya muy poco margen dinámico en los diferentes elementos

de la batería entre el elemento de la pista en cuestión y el ruido que se introduce proveniente de

los demás elementos. Por ejemplo, imaginemos que un cliente nos ha mandado para mezclar una

maqueta en la que en la pista de la caja tenemos casi el mismo nivel de caja que de bombo. En un

primer momento intentamos usar los filtros de ecualización de key de una puerta de ruido, pero

una vez ajustados vemos que aun así seguimos teniendo problemas. La solución que suelo adoptar

ante este problema es el de realizar una ecualización extrema en la señal de key. Para ello lo

primero que hago es duplicar la pista de caja. Pongo en solo la pista duplicada e inserto un

ecualizador que cuente con filtros y por lo menos una banda paramétrica. Con la banda

paramétrica hago un barrido de frecuencias y busco la frecuencia donde la caja provoca más nivel.

Una vez encontrada esta frecuencia dejo el ecualizador paramétrico con una Q muy baja en esa

frecuencia con una ganancia muy alta. Ahora aplico un filtro de paso alto y otro de paso bajo de tal

forma que eliminen todas las frecuencias que tengo alrededor de la frecuencia que he dejado en el

paramétrico. De esta forma en esa pista duplicada solo tenemos la frecuencia donde la caja tiene

más importancia (no hay que preocuparse, el sonido de esa pista es totalmente absurdo). Ahora lo

que hago es enrutar la salida de esa pista a un bus de mezcla (imaginemos que lo hemos llamado

SN_Key). Es importante que dejemos el fader de esa pista en un punto determinado y no lo

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Design y TC, entre otros. Un ecualizador mediocre o un compresor de baja calidad puede destrozar una mezcla. En
cualquier caso, la clave de todo el proceso es que la masterización no arregla una mala mezcla.

La normalización

Uno de los objetivos principales de la masterización de un disco es que las canciones sean percibidas a un mismo
nivel medio. Cuando empiezas el ajuste de varias pistas, el primer paso lógico es normalizarlas de forma que el pico
de volumen más grande coincida con el máximo permitido. En principio esto es innecesario puesto que, mediante la

compresión y limitación, vamos a ajustar las pistas para que suenen todas a un volumen medio similar y al normalizar

podemos perder sutilezas. Sólo cuando una pista muestre un volumen demasiado bajo se requeriría una

normalización. Además, en ese caso, si la pista fue mezclada a 16 bits, la normalización puede aumentar el nivel
general del ruido de la pista, con lo que es más conveniente volver a la mezcla y subir el nivel de la mezcla.

Compresión multibanda

Con un compresor multibanda se pueden hacer ajustes muy precisos sobre las distintas bandas. Son útiles para

destacar o atenuar instrumentos o f recuencias descontroladas. La diferencia más importante con la ecualización es

que la ecualización recorta las frecuencias seleccionadas en todos los casos, mientras que un compresor ajustado a
una banda de frecuencias sólo actuará cuando el volumen de esa banda supera el umbral establecido. El
compresor multibanda es muy útil para retocar el equilibrio espectral, pero adquiere su mayor esplendor cuando se
usa en modo M-S.

Modo M-S

Sin duda uno de los procesos más útiles para hurgar en las entrañas de la mezcla. La conversión M-S consiste en

convertir una mezcla de dos canales L-R (izquierda ? derecha, una mezcla estéreo normal) en el formato de dos
canales M-S (centro-estéreo), de forma que el canal M contiene la información que se escucha en el centro de la
mezcla y el canal S sólo la información estéreo. El canal S consiste en la señal resultante de restar al canal izquierdo
el derecho. El canal M es la suma de la señal resultante de sumar el resultado de restar a cada canal la señal S.

M = (L-S)+(R-S) ; S= L-R

Para devolverlo al formato L-R, sólo hay que hacer pasar de nuevo el audio por otro conversor M-S.

Generalmente, en una mezcla solemos disponer en el canal central de la voz, el bajo, el bombo, la caja y algún

instrumento solista y en el canal del estéreo suelen estar charles, rebotes de los ecos, reverberación e instrumentos

de adorno. Supongamos que tenemos una mezcla en la que la voz suena demasiado alta; es un gran problema. Si
intentamos atenuarla mediante ecualización, probablemente perdamos las guitarras ?panoramizadas a los lados?. Si
montamos la siguiente cadena...



...y ajustamos el compresor multibanda en la banda de la voz, podremos atenuar únicamente la voz sin dañar el resto
de los instrumentos.

Excitador aural

Este elemento fue en el pasado utilizado ampliamente. Cuando la tecnología musical estaba bajo mínimos, las

mezclas eran bastante opacas y llegó a ser tan imprescindible que su inventor sólo los alquilaba. Su principio activo
se basa en la restauración de armónicos perdidos durante el proceso de la mezcla, añadiendo brillo. En la
actualidad, basándose en el mismo principio, han aparecido un nuevo tipo de excitadores que añaden presencia en el

espectro de los graves o incluso los que permiten la selección de la frecuencia central. Con la mejora de los procesos

de grabación y mezcla, su uso ya no está tan justificado, aunque en muy pequeña cantidad puede añadir ese brillo
que suele faltar en los masters. Es un efecto con el que es muy fácil pasarse , porque el oido se acostumbra muy
rápidamente y se tiende a añadir más de lo necesario.

Los medidores

Para poder ajustar el nivel entre canciones , es necesario usar medidores fiables. Los vúmetros incorporados en
las mesas de mezclas y en los programas suelen ser medidores que reaccionan muy rápido a los transitorios, ideales

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para evitar distorsión y saturación que, por otro lado, es tan peligrosa en la grabación digital y aparece en cuanto

superas los 0dBFS (FS = fondo de escala). Realmente, nuestro oído no escucha así. Aunque tengamos dos canciones

cuyos picos máximos llegan al mismo nivel, el volumen medio puede ser diferente. Para poder medir eso, es necesario

la utilización de medidores que funcionen en modo RMS (Root Mean Square). Una medidor en modo RMS
proporciona el valor eficaz del volumen. Esta forma de medir es más parecida a la forma que tiene el oído humano de
escuchar, motivo, además, por el que los medidores analógicos se siguen usando aún en nuestros días.

Software de masterización

Como comenté al principio del artículo, las soluciones en software para masterización ofrecen mayores ventajas
que sus equivalentes en hardware. Realmente, se puede masterizar con cualquier programa que permita añadir

plugins de efectos y modificar sus parámetros en tiempo real, con lo que abre mucho nuestro abanico, pudiendo ser

desde un secuenciador (Pro Tools, Nuendo, Logic, etc.) hasta un editor de audio (Spark, WaveLab, SoundForge,
etc.) o un programa especializado (T-Racks).

Entre los editores de audio, los más especializados son Spark y WaveLab. Spark permite el ruteo de la señal a
través de distintos efectos, pudiendo separar los canales y procesarlos independientemente de formas muy complejas.

WaveLab trae un rack que permite la carga de varios efectos simultáneos y tienes opciones avanzadas de análisis del
audio. Existen otras opciones como Peak o SoundForge, pero dan menos facilidades a la hora de masterizar.

El T-Racks 24 es un programa de masterización integrado completamente autónomo. Se basa en la emulación de
procesadores de válvulas y no soporta plugins de ningún tipo.

Dentro de los paquetes de efectos en plugins, confesaré que tres son mis favoritos: DSP-FX, Steinberg Mastering
Edition (diseñados por Spectral Design) y los de Waves.

DSP-FX es un paquete con algunos años que funciona como plugin DirectX y Saw que contiene varios
procesadores (reverbs, chorus, eco) y, en especial, un excitador aural (Enhancer) y un limitador (Optimizer) fabulosos.

Su interfaz es bastante antiguo, pero su sonido es fantástico. En particular, el medidor del limitador es muy útil para
ajustar el volumen relativo entre las pistas.

El Steinberg Mastering Edition es un paquete de plugins DirectX, VST y WaveLab que contienen un buen surtido
de procesadores especialmente dedicados para la masterización que contienen todos los elementos necesarios para

realizar una masterización completa. Son plugins de primera calidad entre los que se encuentran el popular FreeFilter

(un ecualizador gráfico con funciones de adaptación de curvas de ecualización), el Loudness Maximizer (un limitador

bastante musical) y el MultiBand Compressor es un buen compresor/expansor multibanda.

Waves proporciona varios paquetes de plugins, algunos de ellos muy apropiados para la masterización. En
particular, es muy popular el L1-Ultramaximizer, un limitador maximizador para masterización y el Ressinance

Compressor, un estupendo compresor que puede emular varios tipos de compresores, muy suave y cálido. El L1 me

resulta demasiado bruto con la limitación y, de todos los limitadores comentados en este apartado, es el que más

deteriora el sonido, cortando muchas veces los picos. Recientemente, Waves ha presentado el L2, descendiente de su
versión en rack y que mejora mucho en musicalidad el resultado.

Existen otras opciones de muy buena calidad, como el paquete de plugins TC Native Bundle, que ofrece un surtido
de herramientas aptas para masterización y, en forma de programa autónomo, Emagic Waveburner Pro, ideado para
la masterización y grabación de masters en CDs.

Hardware de masterización

En este apartado existen numerosas opciones posibles, siendo muy habituales los equipos antiguos a válvulas .
Últimamente han ido apareciendo algunas soluciones ?todo en uno? de mano de dbx (Quatum y Quatum II),
Drawmer (Masterflow DC2476) y los más populares de TC Electronic con su gama Finalizer, Finalizer 96K y Plus.

Por Antonio Escobar






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