Download NARRACIONES EXTRAORDINARIAS PDF

TitleNARRACIONES EXTRAORDINARIAS
File Size727.7 KB
Total Pages144
Document Text Contents
Page 143

s o b re este punto debe ser suficiente. En mi propio corazón no hay fe en lo
s o b renatural. Ningún hombre que piense podrá negar que la Na t u r a l eza y
Dios son dos. Que este último, al crear la Na t u r a l eza, puede controlarla o
modificarla según su voluntad es incuestionable. Digo «según su vo l u n-
tad», ya que es una cuestión de voluntad y no, como se supone en un extra-
vío de lógica, de poder. No decimos que la Deidad no pueda modificar sus
l e yes, pero la culpamos por imaginar una posible necesidad de modificación.
En su origen, estas leyes se cre a ron para abarcar t o d a s las contingencias que
p o d r í a n surgir en el futuro. Con Dios todo es Pre s e n t e.

Repito, entonces, que me re f i e ro a estas cosas sólo como coincidencias.
Y además, en mi relato, se podrá ver que entre el destino de la desdichada
Marie Cecilia Rogers, por lo que se sabe de su destino, y el de una tal Ma r i e
Rogêt hasta un momento dado de su historia, existió un paralelo de tanta
exactitud que la razón llega a confundirse. Digo que todo esto se podrá ve r.
Pe ro no supongamos ni por un momento que, al seguir con la triste narra-
ción de Marie desde la época mencionada y hasta el desenlace, el misterio que
rodeó a su muerte, tengo la oculta intención de insinuar que el paralelo con-
tinúa o para sugerir que las medidas adoptadas en París para el descubrimiento
del asesino de una g r i s e t t e o cualquier medida fundada en raciocinios simi-
l a res producirían en el otro caso resultados equiva l e n t e s .

Debemos tener en cuenta que, en lo que respecta a la última parte de la
suposición, la menor variación en los hechos de los dos casos podría dar lugar
a las peores estimaciones, cambiando completamente el curso de los hechos,
tal como en aritmética un error que, en sí mismo, puede ser inapre c i a b l e ,
p roduce, a la larga, un resultado que dista enormemente de la ve rdad, por
la mera multiplicación de los puntos del pro c e s o. Y, en lo que respecta a la
primera parte, no debemos olvidar que el cálculo de probabilidades al que
me referí antes prohíbe toda idea de la prolongación del paralelismo y deci-
sión en pro p o rción a la medida en que ese paralelo se ha mostrado exacto
y acertado hasta ese momento. Es esta una de las proposiciones anómalas
que, aunque reclaman aparentamente una idea diferente del razo n a m i e n t o
matemático, sólo puede ser comprendida por una mente matemática. Po r
ejemplo, no hay nada más difícil que convencer al lector general del hecho
de que el seis haya salido en los dados dos veces por un jugador, basta para
apostar que no vo l verá a salir en la tercera tentativa. La mente suele re c h a-
zar de inmediato una sugerencia similar. No parece que las dos tiradas que
se han completado, y que ahora pertenecen al pasado, puedan influir
s o b re una tirada que sólo existe en el futuro. Las probabilidades de sacar dos

Similer Documents