Download Obras Completas (Tomo I) - Adolf Hitler PDF

TitleObras Completas (Tomo I) - Adolf Hitler
TagsNazi Germany Nazism Nation State (Polity)
File Size810.8 KB
Total Pages156
Document Text Contents
Page 1

OBRAS COMPLETAS, Tomo I
ADOLF HITLER






http://www.librodot.com

Page 2

Librodot Obras completas Tomo I Adolf Hitler



Librodot

2

2

INTRODUCCION

Iniciamos ahora la publicación de lo que podríamos llamar “Obras completas” de Adolf
Hitler, pero a fin de facilitar la lectura y también la edición, el sistema que hemos seguido ha
consistido en empezar por la edición completa de los discursos pronunciados por Adolf Hitler
de 1933 a 1945. Hemos seleccionado todos los grandes discursos, los de mayor importancia, a
fin de que a través de su lectura, se vaya desarrollando la historia del III Reich.

Adolf Hitler pronunció infinidad de pequeños discursos con ocasión de inauguraciones,
conmemoraciones, etc. Estos sólo los hemos incluido cuando hemos considerado que su
importancia era verdaderamente grande. Sin embargo en la mayoría de otras ocasiones los
hemos dejado aparte a fín de editar un solo tomo con ellos, de interés para investigadores, al
término de estos primeros.

También los grandes y pequeños discursos de Hitler en los Congresos de Nürenberg
serán agrupados en otro tomo, como también los pronunciados sobre el arte, o los discursos
de Hitler de antes de llegar al poder, muchos de los cuales tienen solo un relativo interés
ideológico, pues en ellos se trataban temas de actualidad que ahora ya no lo son, las
numerosas entrevistas para periódicos, los telegramas, cartas, artículos en periódicos, etc.
Poco a poco iremos publicando todo lo escrito y hablado por Adolf Hitler, esperemos que
podamos llevar a término esta ambiciosa obra.

LLAMAMIENTO DEL GOBIERNO DEL REICH AL PUEBLO ALEMAN

(1 de febrero de 1933)

Más de 14 años han transcurrido desde el infortunado día en que el pueblo alemán,
deslumbrado por promesas que le llegaban del interior y del exterior, lo perdió todo al dejar
caer en el olvido los más excelsos bienes de nuestro pasado: la unidad, el honor y la libertad.
Desde aquel día en que la traición se impuso, el Todopoderoso ha mantenido apartada de
nuestro pueblo su bendición. La discordia y el odio hicieron su entrada. Millones y millones
de alemanes pertenecientes a todas las clases sociales, hombres y mujeres, lo mejor de nuestro
pueblo, ven con desolación profunda cómo la unidad de la nación se debilita y se disuelve en
el tumulto de las opiniones políticas egoístas, de los intereses económicos y de los conflictos
doctrinarios.

Como tantas otras veces en el curso de nuestra historia, Alemania ofrece desde el día de
la Revolución un cuadro de discordia desolador. La igualdad y la fraternidad prometidas no
llegaron nunca, pero en cambio perdimos la libertad. A la pérdida de unidad espiritual, de la
voluntad colectiva de nuestro pueblo, siguió la pérdida de su posición política en el mundo.

Calurosamente convencidos de que el pueblo alemán acudió en 1914 a la gran contienda
sin la menor noción de haberla provocado, antes bien movido por la única preocupación de
defender la nación atacada, la libertad y la existencia de sus habitantes, vemos en el terrible
destino que nos persigue desde noviembre de 1918 la consecuencia exclusiva de nuestra
decadencia interna. Pero el resto del mundo se encuentra asimismo conmovido desde
entonces por crisis no menos graves. El equilibrio histórico de fuerzas, que en el pasado
contribuyó no poco a revelar la necesidad de una interna solidaridad entre las naciones, con
toda las felices consecuencias económicas que de ella resultan, ha sido roto.

La idea ilusoria de vencedores y vencidos destruye la confianza de nación a nación y,
con ello, la economía del mundo. Nuestro pueblo se halla sumido en la más espantosa miseria.

Page 78

Librodot Obras completas Tomo I Adolf Hitler



Librodot

78

78

adelante un estado y lograr grandes éxitos si no se cuenta detrás con todo el pueblo. Es al
propio pueblo al que le corresponde declarar ante el mundo. El jefe del estado únicamente
puede ser el representante, el que los conduce. La fuerza ha de estar anclada en el mismo
pueblo, y es a esta fuerza a la que apelamos, la cual ha existido durante miles de años.

Antes fuimos un pueblo fragmentado, hoy somos una nación unida. Antes hubo
gobiernos débiles, hoy somos un régimen fuerte, ayer nos pudieron declarar a todos culpables,
hoy esto es imposible. Si este mundo es incapaz de responsabilizarse de sus diferencias, que
piensen empero que no podrán descargar la culpa sobre Alemania. ¡Obligarnos a firmar un
nuevo "Diktat" no les será posible nunca más!. A este respecto el gobierno alemán tomará una
única base de apoyo: entendemos como conferencias aquellos encuentros entre naciones con
igualdad de derechos y bajo decretos de estas conferencias entendemos los tomados por
naciones con iguales derechos. La “Sociedad de Naciones” no nos volverá a ver en tanto no
hayan suprimido la discriminación de que es objeto nuestro pueblo. El pueblo alemán no
quiere la guerra, el pueblo alemán quiere tranquilidad, quiere trabajo y ser feliz según sus
posibilidades. Al tomar esta postura estamos actuando en favor del mundo entero.

No se cuentas veces he hablado en este local, pero una cosa si está clara, ¡jamás me he
contradicho! Siempre hablé claramente. Esta ha sido mi forma de actuar durante 14 años y
¿piensan que ahora que el destino me ha elegido Canciller voy a cambiar de pronto? ¡No! Este
día 8 de noviembre de hace 10 años no hubiera sido posible si antes hubiera yo declarado: Si
alguna vez llegamos al poder, haremos exactamente lo mismo que hicieron aquellos que
hemos decidido sacar. Ningún hombre hubiera seguido entonces, y los que cayeron hubieran
caído inúltilmente. Sé positivamente que si los caídos estuvieran hoy entre nosotros dirían que
su herencia ha sido llevada a cabo. Hacia ellos nos hemos de dirigir y nunca olvidarlo. Y no
podemos olvidarlo porque sabemos que si nuestro movimiento se ha hecho grande ha sido por
su fidelidad a sus principios. Pueblos sin carácter no tienen sitio en este mundo. Una nacián
grande, de 65.000.000 ha de defender sus derechos sobre firmes bases. Estas bases las hemos
de mantener y defender.

Creo que ya ahora podemos observar en el mundo una cosa: la ira de los que nos odian
ha crecido, pero el respeto de los que quieren una verdadera paz, un verdadero entendimiento,
ha aumentado igualmente.

Del recuerdo de aquellos diez años pasados hemos de sacar la esperanza de que al igual
que nuestra actitud durante estos 10 años ha posibilitado la reconciliación con los que eran
enemigos de Alemania, llegará también la reconciliación con aquellos pueblos en los cuales
todavía hoy se nos calumnia. Si nosotros creemos que tarde o temprano los pueblos
defenderán los intereses comunes unidos, hemos de creer necesariamente que los pueblos con
honor nunca querrán unirse a los que carecen de él. Nosotros queremos esa unión y por ello
queremos nuestro honor, y esto no ha de ser un gran obstáculo pues solamente en este sentido
discurre el camino de la verdadera igualdad de derechos y con ello vamos hacia una
organización común en defensa de los intereses de las grandes naciones y pueblos.

Nueve años después de aquel 9 de noviembre se ha logrado por tercera vez el resurgir
del Reich. Se ha borrado la vergüenza de los 15 años pasados. Por primera vez por fín todos
los alemanes pueden marchar juntos para conseguir sus objetivos. Si la nación reconoce esto,
entonces en la historia de Alemania quedará este 12 de noviembre como la fecha de la
reconquista del honor alemán, también para el extranjero.

A vosotros, mi viejo Ejército, que me habeis sido fieles durante todos estos años, a
vosotros os quiero pedir un favor. Hace un momento se dijo aquí que todo esto solamente fue

Page 79

Librodot Obras completas Tomo I Adolf Hitler



Librodot

79

79

posible porque el Führer se mantuvo fuerte. Mis camaradas de la SS, mis camaradas de la SA,
correligionarios. Yo pude mantenerme fuerte porque vosotros me fuisteis fieles. Solamente
por esto, por esto y nada más. ¿En que para toda la fuerza de un hombre si no se apoya en la
fidelidad de sus cámaradas? Vosotros fuisteis fieles. Yo he sido fuerte gracias a vosotros, por
ello hoy no os tengo que rogar. Pero la nación alemana ha de tomar ejemplo de vuestra
fidelidad en este 12 de noviembre.



EN LA SALA DE MOTORES DE LA EMPRESA SIEMENS

(10 de noviembre de 1933)

Compatriotas, trabajadores alemanes:

Si hoy os hablo a vosotros y a millones de otros trabajadores alemanes, lo hago porque
tengo más derecho que cualquier otro. He nacido entre vosotros, he estado entre vosotros en
el pasado, durante cuatro años y medio he estado, durante la guerra, también con vosotros y
por ello os hablo hoy, a los que pertenezco, con los que todavía me encuentro unido y por los
que, al fin y al cabo, estoy ahora luchando.

Para mi mismo la lucha no sería necesaria, tampoco lucharía por una clase o por un tipo
de sociedad. Mi lucha está dirigida a la masa de millones de nuestro pueblo trabajador. Me
dirijo a vosotros en una hora histórica. Una vez el pueblo alemán fracasó en una situación así
y las consecuencias fueron terribles. No quisiera que de nuevo el pueblo alemán cometiera el
mismo error. Las consecuencias serían de nuevo terribles para muchos, muchos años.

En mi juventud fui un obrero igual que vosotros y fue luego cuando a base de trabajo y
estudios llegué a ser lo que soy, sin embargo dentro de mi ser sigo siendo el de entonces.

Cuando después de la guerra entré en la vida política, lo hice con el convencimiento de
que nuestro pueblo estaba mal aconsejado por su gobierno, con el convencimiento de que
debido a esto nuestro pueblo alemán iba hacia un destino horrible. Pude hacerlo con
tranquilidad interior y con derecho, toda vez que no me contaba entre los que, de una manera
u otra eran responsables de la guerra.

Yo era tan poco responsable de la guerra como cualquiera entre vosotros, ya que
entonces era, igual que vosotros, un desconocido sobre el cual el destino pasaba con
monotonía. Así pues no me contaba entre lo que entonces se volcaron contra la nación. Yo
estaba convencido de que debíamos defender el destino de la patria si no se quería que, tarde
o temprano, el pueblo tuviese que pasar por situaciones horribles. Esto es lo que me separó de
los demás en aquella época crítica en que todos se hallaban contra Alemania.

Cuando la guerra acabó me tomé el derecho, como soldado del frente -el cual creo tenía-
de defenderos a vosotros. Antes nunca había hablado en público ni me había metido en
asuntos políticos. Era un simple humano que intentaba ganarse el pan de cada día, pero
cuando ví al final de la guerra que el gobierno no cumplía lo que había prometido a la nación,
sino que actuaba justamente al contrario, decidí actuar y en unión de otros seis modestos
trabajadores creé el movimiento según mis propias ideas, convencido de que la afirmación de
que únicamente por medio de la lucha de clases se puede mejorar el destino de una clase, era
absolutamente falsa. Esta afirmación, en un ámbito mucho mayor, la hemos vivido cuando el
Tratado de Versalles.

Page 155

Librodot Obras completas Tomo I Adolf Hitler



Librodot

155

155

Por eso nosotros somos felices de no tener que rememorarlo en libros, sino de haber
sido elegidos por el destino para vivirlo. Nosotros, camaradas, podemos estar orgullosos de
que la historia nos haya elegido a nosotros como protagonistas para una misión de esta índole.

Hace muchos años ya dije a nuestros camaradas: “Quizá llegue un día en que os
pregunteis cual será la recompensa. Camaradas, un día llegará en que estareis orgullosos de
vuestra militancia y la considerareis el símbolo de una nueva luz y podreis decir: Yo estuve
ahí desde el principio”, y es esto lo que nos une en forma tan estrecha, pues los que vengan
luego lo aprenderán en los libros, pero nosotros estuvimos ahí, lo hicimos. Hay generaciones
a las que se enseñan leyendas heróicas, nosotros hemos vivido esa leyenda, hemos marchado
con los héroes. El que los nombres de cada uno de nosotros sean conservados para el mañana
carece de importancia. Lo importante es que formamos una sola unidad y esta permanecerá.
Nunca más desaparecerá de Alemania y de la sangre de esos primeros combatientes seguirá
saliendo la fuerza para nuevos caídos y es por ello que siempre estaremos en deuda con los
primeros que cayeron.

Este movimiento será ya para siempre, y siempre se habrá de acordar de aquellos a los
que debe agradecimiento No se debe preguntar: “¿Cuantos fueron heridos?”, sino: “¿Cuantos
marcharon?”, es entonces cuando se percibe la grandeza de este ejemplo. Además se habrá de
preguntar también: “¿Contra cuantos marcharon?”, ¿O es que alguna vez se inició en
Alemania una lucha contra tantos adversarios?. De verdad que es necesario mucho valor para
ello, pero precisamente porque entonces mostraron valor nunca los olvidaremos.

Siempre tuve muy claro que si alguna vez el destino me deparaba el poder, sacaría a
esos camaradas de sus cementerios para honrarles y mostrarlos a la nación y así como esa
resolución siempre estuvo viva en mí, así hoy la he cumplido. Ahora ellos entran en la
eternidad de Alemania. En aquella época no pudieron ver el nuevo Reich, sólo podían
imaginarlo, pero ya que les fue imposible vivir este Reich y verlo, nosotros nos
preocuparemos de que el Reich les vea a ellos y es por ello que no les he asignado una fosa
donde reposar. No, igual que ellos en su día marcharon con el pecho descubierto, así ahora
han de permanecer con sus ataudes bajo el cielo de Dios, como peredne señal para el pueblo
alemán. Para nosotros no están muertos, esos termplos no son fosas, sino puestos de
vigilancia permanente. Ahí están para Alemania y vigilan a nuestro pueblo.

Aquí reposan como testigos fieles de nuetro movimiento. Nosotros y nuestros
adversarios cumplieron con su obligación hacia estos camaradas. No les hemos olvidado, les
llevamos en nuestros corazones y tan pronto como nos ha sido posible nos hemos cuidado de
que su sacrificio entrara de nuevo en las mentes de todo el pueblo y de que la nación alemana
nunca olvide estos sacrificios.

A ustedes mismos, viejos luchadores míos, les quiero saludar ahora. Hace doce años
estuvimos en esta sala y ahora otra vez. Pero Alemania ha cambiado. Lo que predije hace
doce años se ha cumplido. Hoy el pueblo alemán camina unido, tanto en la cumbre política
como en su vida interior, como la empuñadura de una espada. Nos hemos convertido otra vez
en un Estado fuerte, ya no estamos sometidos ante nadie. La bandera ondea hoy fuertemente y
es símbolo de la resurrección del Reich alemán, del nuevo Reich. Y a ustedes, como en tantas
otras ocasiones, les quiero volver a dar las gracias porque entonces se unieron a mí, se unieron
a un desconocido y marcharon en sus filas y asistieron a sus reuniones. Por ello les ruego que
rememoren aquel tiempo, ya que es maravilIoso poder llevar dentro de uno mismo un
recuerdo tan maravilloso. A lo largo de miles de años ha muy pocas naciones les ha sido
posible lograr esto. Los caídos fueron elegidos por la suerte y ellos han de quedarse con esta
bandera, como símbolo de la revolución nacionalsocialista.

Similer Documents