Download Searle, John R - La Mente [Una Breve Introduccion PDF

TitleSearle, John R - La Mente [Una Breve Introduccion
File Size15.4 MB
Total Pages192
Document Text Contents
Page 2

John R. Searfe, la principal autoridad en

temas de la mente, ofrece una cautillante

introducción aesta, una de las lonas mm

enigmdticas de la filosofía, atrallés de una

discusión franca ydirecta, que recorre los

conocimientos aceptados al mismo tiempo

que propone sorprendentes nuellas ideas

sobre la natumleza de la conciencia yla ~
.k"l\

tO'\\)mente.

John R. Searfe es profesor titular de la

cdtedm Milis del Departamento de Filosofía

de la Unillersidad de California en Berkeley.

Es autor de numerosos libros, entre los

que cabe destacarlhe Rediscollerv ofthe

Mind, lhe Mvsterv ofCansciousness, Mind,

laRlJuage and Society, Philosophy in the

. lIfallllorfAl,CoIJsciDamm IIIId lIm¡¡uo¡¡e. ~
.~

Page 96

JOHN R. SEARLE

[188]

gérmenes de la enfermedad es un buen ejemplo: en
primer lugar, encontrar una correlación; segundo, com­
probar que se trata en efecto de una correlación causal,
y tercero, formular una teoría. Nagel objeta todo pro­
yecto de esas características con el argumento de que
aun cuando obtuviéramos esa correlación y pudiéramos
proponer enunciados generales sobre ella, no alcanza­
ríamos el tipo de necesidad que cabe esperar de las ex­
plicaciones causales. Cuando explicamos, por ejemplo,
por qué la mesa es sólida, podemos entender que, dado
ese comportamiento molecular, la mesa debe resistir la
presión de otros objetos y debe ser impenetrable por
ellos. Ese "debe", cree Nagel, es típico de las explicacio­
nes científicas.

En mi opinión, ese sentido de la necesidad es en
gran medida una ilusión generada por las analogías que
trazamos entre el comportamiento molecular y los ob­
jetos conocidos que nos rodean. Creemos que la mesa
debe sostener los objetos porque consideramos que los
movimientos moleculares forman una especie de rejilla
del tipo con el cual estamos familiarizados. Pero las ex­
plicaciones de la ciencia no tienen como rasgo general
la transmisión de cierta idea intuitiva de que las cosas
deben ocurrir necesariamente así. Al contrario, la natu­
raleza es radicalmente contingente. Muchos de los prin­
cipios explicativos más importantes de las ciencias
distan de ser intuitivos u obvios. Piénsese en la ecua­
ción de Schrodinger o la constante de Planck o, ya que
estamos, la famosa fórmula de Einstein, e =me2. En
cada caso, así resultó ser la naturaleza. No tenía por qué
ser así, pero en los hechos resultó de ese modo. Coin­
cido con Hume en pensar que la convicción de que la
naturaleza debe ser necesariamente como es no es más
que una ilusión. Así, por ejemplo, aun cuando una bola

La mente. Una breve introducción

[189]

de billar golpea otra, que la segunda se mueva es sólo
un dato de la naturaleza. Pero también lo seria que
ambas retrocedieran o que la primera tragara la segun­
da. Ocurrió, simplemente, que la naturaleza resultó de
una manera y no de otra. La naturaleza está llena de
sorpresas. Nunca debemos olvidar, por ejemplo, que el
helio líquido 3 puesto en un recipiente trepa por las
paredes de este. Por eso, la objeción de Nagel no me
parece concluyente en absoluto con respecto a la posi­
bilidad de una explicación neurobiológica de la con­
ciencia.

2. Superveniencia

Decir que un fenómeno A superviene sobre un fe­
nómeno B significa decir que A depende por completo
de B de tal manera que cualquier cambio en la pro­
piedad A debe correlacionarse con un cambio en la
propiedad B. Por lo común se dice que la conciencia
superviene sobre los procesos cerebrales. La idea básica
es que no puede haber cambios en los estados mentales
sin cambios correspondientes en los estados cerebrales.
Por ejemplo, si paso de un estado en el que tengo sed
a otro en que no la 'tengo, debe haber algún cambio co­
rrespondiente en mi cerebro. Y esto es verdad en gene­
ral, de modo que los estados conscientes son totalmente
dependientes de los estados cerebrales o supervienen
sobre ellos. Vari~s filósofos han expuesto esta concep­
ción;Jaegwon Kim fue tal vez quien lo hizo de manera
más destacada 7. La concepción lleva a una perspectiva

7 J. Kim, "Epiphenomenal and Superveníent Causation", en P. A.
French, T. E. Uehling, JI. y H. K. Wettstein (comp.), Causation and

Page 97

]OHN R. SEARLE

[190 ]

a veces denominada "materialismo no reductivo". La
idea de la superveniencia es proporcionar una descrip­
ción completamente materialista sin tratar de eliminar
en ningún aspecto la conciencia. Esta doctrina se limita
a decir que la conciencia superviene enteramente so­
bre los procesos cerebrales. Algunos han estimado que
la superveniencia resuelve el problema mente-cuerpo
o al menos muestra los primeros pasos en el camino a
su solución.

sin duda cierto que la conciencia superviene
sobre el cerebro. Pero este principio tiene una utilidad
bastante limitada para la comprensión de las relaciones
entre la metlte y el cuerpo. Ello se debe a que hay dos
tipos diferentes de superveniencia: la constitutiva y la
causal. En filosofía, el concepto de superveniencia se
utilizó tradicionalmente para describir las propiedades
éticas y otras propiedades evaluativas. Se decía que dos
actos no podían diferir exclusivamente en su bondad.
No podía suceder que uno fuera bueno y el otro fuera
malo y no existiera entre ellos otra diferencia. La bon­
dad y la maldad debían supervenir sobre algunos otros
rasgos del acto. Esto es lo que llamo "superveniencia
constitutiva". Los rasgos que hacen a la bondad de un
acto no son la causa de que este sea bueno; antes bien,
constituyen su bondad. Pero esta analogía no se traslada
a la mente de la manera como los filósofos partidarios
de la superveniencia creyeron que lo haría. La superve­
niencia de la conciencia en los procesos cerebrales es
de carácter causal. Esos procesos son causal mente res­
ponsables del rasgo que superviene. En el nivel de las
activaciones neuronales, no constituyen la conciencia;

Causal Theories, Minneápolis, University of Minnesota Press, 1984, col.
"Midwest Studies in Philosophy", vol. 9, pp. 257-270.

La mente. Una breve introducción

[19 1]

al contrario, las activaciones neuronales en el nivel in­
ferior son la causa del rasgo sistémico o de nivel supe­
rior de la conciencia. Sin embargo, si esto es correcto,
y todos nuestros conocimientos acerca del cerebro su­
gieren que lo es, el concepto de superveniencia no agre­
ga nada a los conceptos ya existentes: la causación
-incluida la causación de abajo arriba-, los niveles su­
perior e inferior de descripción y los rasgos de orden
superior que se realizan en el sistema compuesto de
elementos del nivel inferior. La conciencia superviene
sobre los procesos cerebrales, sí, pero ahora sigue sien­
do preciso decir cómo funciona.

3. PanpsiquÍsmo

La doctrina del panpsiquismo sostiene que la con­
ciencia está en todas partes. Esta concepción no suele
enunciarse de manera explícita, pero está implícita en
varios autores, sobre todo entre los mistéricos, quienes
creen que si pretendemos explicar la conciencia en tér­
minos de microprocesos, alguna forma de ella ya debe
estar presente de un modo u otro en estos. En un mo­
mento Thomas Nagel se dejó tentar por este punto de
vista, y David Chalmers8 lo explora y respalda, aunque
no manifieste una adhesión explícita a éL Para esta
perspectiva todo es consciente en alguna medida. Al dar
un ejemplo de la ubicuidad de la conciencia, Chalmers
describe con elocuencia en qué podría consistir ser un
termostato consciente.

Al margen de su improbabilidad intrínseca, el
panpsiquismo tiene el demérito adicional de ser inco­

8 D. Chalmers, The Conscious Mind: In Search of a Fundamental

Theory, op. dt.

Page 191

]OHN R. SEARLE

[378J

7. La causación mental

Davidson, D., "Actions, Reasons and Causes", en Essays
on Actions and Events, Nueva York, Oxford
versity Press, 1980 [traducción española: "Accio­

nes, razones y causas", en Ensayos sobre acciones
y sucesos, Barcelona y México, CríticaJInstituto de
Investigaciones Filosóficas de la UNAM, 1995].

Heil,]. yA. Mele (comps.), Mental Causation, Oxford,
Clarendon Press, 1993.

Kim, J., Mind in a Physical World: An Essay on the Mind­
Body Problem and Causation, Cambridge (Mass.),
MIT Press, 199B.

Searle,]. R, Intentionality: An Essay in the Philosophy
ofMind, Cambridge, Cambridge University Press,
1983 [traducción española: lntencionalídad: un
ensayo en filosofía de la mente, Madrid, Tecnos,
1992].

8. El libre albedrío

Hay una antología de artículos sobre el libre albedrío
en:

Watson, G. (comp.), Free Will, segunda edición, Oxford,
Oxford University Press, 2003.

A continuación, algunos libros recientes:

Kane, R, The Sígnificance ofFree Will, Oxford, Oxford
University Press, 1996.

Searle,]. R, Rationality in Action, Cambridge (Mass.),
MIT Press, 2001.

Smilansky, S., Free Will and Illusíon, Oxford, Oxford
University Press, 2002.

La mente. Una breve introducción

[379]

Wegner, D. N., The Illusion of Conscious Will, Cam­
bridge (Mass.), MIT Press, 2003.

Wolf, S., Freedom with Reason, Oxford, Oxford Univer­

sity Press, 1994.

9. El inconsciente y la explicación del


comportamiento


Freud, S., Note on the Unconscious in Psychoa­

nalysis" (1912), en Collected Papas, traducción
de]. Riviere, voL 4, Nueva York, Basic Books,
1959, pp. 22-29 [traducción española: "Nota so­
bre el concepto de inconsciente en psicoanálisis" ,

en Obras completas, vol. 12, Buenos Aires, Amo­
rrortu editores, 1980].

Freud, S., "The Unconscious" (1915), en Collected
Papas, traducción de J. Riviere, vol. 4, Nueva
York, Basic Books, 1959, pp. 98-136 [traducción

española: "Lo inconsciente", en Obras completas,
vol. 14, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1979].

Searle, J. R., The Rediscovery of the Mind, Cambridge

(Mass.), MIT Press, 1992, capítulo 7 [traducción


española: El redescubrimiento de la mente, Barce­

lona, Crítica, 1996].


Searle, J. R., Rationality in Action, Cambridge (Mass.),

MIT Press, 200 l.


10. La percepción

El ataque clásico contra las teorías realistas de la per­

J cepción se encontrará en:

Page 192

JOHN R. SEARLE

[3 80]

Berkeley, G., Principies of Human Knowledge, edición
establecida por J. Dancy, Oxford, Oxford Univer­
sity Press, 1998 [traducción española: Tratado
sobre los principios del conocimiento humano, Ma­
drid, Alianza, 1984]. Véase también Berkeley, G.,
Three Dialogues between Hylas and Philonous, edi­
ción establecida por C. Turbayne, lndianápolis,
Bobbs-Merrill Educational Publishing, 1985 [tra­
ducción española: Tres diálogos entre Hilas y
Filonús, Madrid, Espasa-Calpe, 1996].

Se encontrará una formulación moderna de las teorías
de los datos de los sentidos en:

Ayer, A. j., The Foundations of Empírical Knowledge,
Londres, Macmillan, 1953.

Para una crítica de esa misma teoría, véase:

Austin, j. Sense and Sensibilia, edición establecida
por G. j. Warnock, Oxford, Clarendon Press,
1962 [traducción española: Sentido y percepción,
Madrid, Tecnos, 1981].

Se hallará una descripción de la intencionalidad de la
percepción en:

Searle, j. R., Intentionality: An Essay in the Philosophy
ofMind, Cambridge, Cambridge University Press,
1983, capítulo 2 Itraducción española: Intendo­
nalidad: un ensayo en filosofía de la mente, Madrid,
Tecnos, 1992].

11. El yo

La formulación clásica del escepticismo con respecto al
yo está en:

La mente. Una breve introducción

[3 81]

Hume, D., A Treatíse ofHuman Nature, edición estable­
cida por L A. Selby-Bigge, Oxford, Clarendon
Press, 1951, libro 1, cuarta parte, sección VI, sobre
la identidad personal, pp. 251-263, así como en
el apéndice, pp. 623-939 [traducción española:
Tratado de la naturaleza humana, Barcelona, Orbis,
1981].

La concepción de Locke se encontrará en:

Locke,j., Essay ConcerningHuman Understanding, Lon­
dres, Routledge, 1894, en especial el capítulo 27,
"Of ldentity and Diversity" [traducción españo­
la: Ensayo sobre el entendimiento humano, México,
Fondo de Cultura Económica, 1992].

Otras obras sobre problemas planteados en este capí­
tulo:

Parfit, D., Reasons and Persons, Oxford, Oxford Univer­
sity Press, 1986.

SearIe, j. R., Rationality in Actíon, Cambridge (Mass.),
MIT Press, 2001, sobre todo el capítulo 3.

siguiente libro es una colección de ensayos:

Perry,j. (comp.), Personal Identity, Berkeley y Los An­
geles, University of California Press, 1975.

Similer Documents